“La muerte no se reparte como si fuera un bien. Nadie anda en busca de tristezas” Pedro Páramo Desde hace ya unos años, muerte es una palabra que parece cubrir a todo México con su arrogante sonido. Sí, muerte con “M” de mujer, de migrante, de marginado, de minorías que por el número ya no se pueden nombrar así; muerte de más, de miles. Aquí hasta el silencio grita muerte mientras el gobierno escucha impasible y los ciudadanos lo hacemos pasmados, como si olvidáramos que la historia de nuestro país la hemos escrito dolorosamente a costa de muchas vidas perdidas y abundante sangre derramada. Pero estos días su resonancia es más fuerte. 43 estudiantes normalistas, eufemísticamente “desaparecidos”, se acercaron para susurrarnos al oído la tragedia y confrontarnos con una realidad de la que ya no podemos permanecer al margen: México es un país en el que se ejerce a placer cabal y cotidianamente la violencia verbal o física, hasta el grado de terminar con la existencia...
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