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Mostrando las entradas etiquetadas como Vida

Bitácora del barrio 63: Me acuerdo (o lo que 2018 nos dejó)

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Columna publicada en el número 63 de NHU, el periódico local del barrio de Lavapiés  en Madrid: Visitar el sitio De ojos saltones, cabello crespo abultado y barba estilo cola de pato, George Perec fue un escritor copioso —de novelas, guiones, ensayos, poemas— que representa una parte importantísima de la literatura francesa del siglo XX y, sobre todo, un ser humano fascinado con la idea de hacer memoria, de no olvidar. Su sonrisa era contagiosa y su mirar reflexivo, chispeante, afectuoso; a veces de diablillo, otras de abuelo perspicaz, siempre generoso. En Je me souviens: les choces communes ( Me acuerdo: las cosas comunes , 1978), anotó 478 enunciados que recapitulan la vida cotidiana en París, en la Francia que vivió. Dejó escrito, por ejemplo:  185. Me acuerdo de los agujeros de los billetes del metro.  34. Me acuerdo de la cinemateca de la avenida Messine.  410. Me acuerdo de la antigua estación de Montparnasse.  Tal como...

Se llamaba vida

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Ávila, España 2018 © G. Serrano.

Filosofía “entre pucheros”

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Barrio de Vallecas, Madrid 2018 © G. Serrano. Un elogio breve a los aprendizajes amateurs “Estamos acostumbrados a tocar pantallas, ahora todo es digital, por eso me gusta la sensación de crear algo a partir de un trozo de arcilla, del trabajo manual”. José Ángel Boix, alfarero dedicado a hacer botijos. Imagen tomada en Paseo de la Castellana, Madrid 2018 © G. Serrano. Miguel trabaja en uno de los tantos bares de tapas madrileños: es sumamente respetuoso, discreto y meticuloso en su trabajo; igual puede recomendar un buen maridaje que conversar —casi debatir— con alguno de los clientes más frecuentes sobre las ideas de Spinoza o la frase completa “Yo soy yo y mi circunstancia. Si no la salvo a ella, no me salvo yo” , de Ortega y Gasset.  Escribió Santiago Alba Rico : “En la España decimonónica las familias destinaban siempre un hijo al ejército y otro a la iglesia; las del siglo XXI destinan uno a la universidad y otro a la hostelería” . Quizás no ha...

Cine: Akira Kurosawa y el elogio de "Vivir"

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Escena de la película Vivir (1952). Fotografía: G. Serrano Texto publicado originalmente en: Ir al sitio 1998 - 2018: veinte años sin Akira Kurosawa. Este es un recorrido con cuatro paradas eslabonadas. Un trabajo curatorial que pasa por el séptimo arte, la literatura y la museística del siglo veinte para reexaminar el veintiuno. Un ensayo periodístico a manera de espejo para reflejarnos individual y socialmente. Otro encuadre, otra forma de mirar lo que ya hemos visto. También, y a veinte años de su muerte, un homenaje al cineasta que plasmó no solo la evolución de la sociedad japonesa, sino momentos decisivos en la historia mundial con repercusiones que alcanzan nuestros días. Por supuesto, un elogio a la estética inaplazable de la vida.  1. Apagarse — ¿Usted tiene hijos? — No. — ¿Por qué? El hombre respondió que, para tener hijos, era necesario tener confianza en el mundo. Se trata de un diálogo tomado de Sin sangre , novela de Alessandro Baricc...

Caminar, o entrenarse en el oficio de vivir

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Caminar o entrenarse en el oficio de vivir. Texto dentro del monográfico en papel El arte de caminar de Altaïr magazine Fotografía © G. Serrano Texto publicado en la versión en papel del monográfico  El arte de caminar. Un viaje a escala humana  de Altaïr Magazine. “En el cole hay niños de cinco años que ya tienen móvil” .  (Un niño a su madre caminando por la Plaza de Isabel II)  “Soy de Ávila, me vine a Madrid a los trece años. Claro, de interna, a trabajar”. (Una mujer a otra en los jardines del Palacio Real de Madrid) Leí que a él —el genio de la taquilla y los universos inconcebibles— al señor Steven Spielberg a sus setenta y un años, le preocupa que en la era digital muchos prefieran “vivir en un mundo ficticio antes que transformar aquel en que nacieron”. A mis cuarenta, también. Por eso camino. Camino distancias largas, por lo general sin rumbo ni propósito fijo. Sin manuales ni fórmulas. Sin suposiciones ni metodolog...

Soy un anciano, ¿todavía me ves?

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Templo de Debod, Madrid 2018 © G. Serrano Artículo publicado en Ir al sitio "El pasado nos dice quiénes somos. Sin él, perdemos nuestra identidad", Stephen Hawking — Mi mujer todavía va a misa los domingos, pero yo ya me libré. Su familia es muy conservadora en ese aspecto. — La semana pasada le dije “Japi Niu Yer” [ Happy New Year ] a mi vecino chino, pues es lo que celebran allá en su país, y se echó a reír. Los dos nos echamos a reír. Llevo un rato observando, escuchando su conversación desde otra mesa, en el lado opuesto. Son tres amigos, tres ancianos que toman café en una terraza cubierta en el barrio de Aluche, en el distrito Latina de Madrid. Erráticos en los temas que les ocupan, saltan de la religión a la política mientras mis dedos se aceleran para anotar la mayor cantidad de oraciones posibles: — Qué lío se traen con el feminismo . Ahora tendremos que decir pueblos y pueblas… — Mi hijo se la pasa en el Facebook y le está hacien...

Mientras baja la nieve...

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Madrid, Domingo 4 de febrero, 2018. © G. Serrano Ha bajado la nieve, divina criatura,  el valle a conocer.  Ha bajado la nieve, mejor que las estrellas.  ¡Mirémosla caer! Gabriela Mistral, Mientras baja la nieve. Breves lecciones para escritores (¿y para periodistas?):  Leo dos párrafos y quiero escribir cuatro. Me emociono cuando dice que vida y obra van de la mano, que esto se trata de “hacerse y hacer”. Y cuando menciona lugares, personas o hechos que desconozco por entero. Y cuando cita esta frase de El Quijote para hablar de la humildad: «Llaneza, muchacho, y no te encumbres que toda afectación es mala» . Y cuando compara a los escritores [¿y a los periodistas?] con vacas pastando, mirándolo todo con esos ojos grandotes; rumiándolo todo, después. Y cuando explica que el arte es mucho más que la técnica, porque el primero encierra un misterio al que solo nos podemos aproximar. Y cuando muestra su ordenador de bolsillo que gasta mu...

La vida es un arder

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©  G. Serrano

2018: Caminatas por un mundo ignoto

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Madrid 2018 © G. Serrano "El flâneur es parte de la multitud pero se distancia de ella; disfruta del espectáculo de la ciudad y es crítico con él; observa lo que sucede a su alrededor pero también vuelca su mirada sobre sí mismo; acepta y al mismo tiempo se rebela ante el hecho de que su subjetividad está constituida por una vida urbana con la que tiene una relación compleja". Patricio Pron. Saben, me gusta leer. En la revista Anfibia leí un ensayo sobre la protesta social en Argentina   del que extraje estas líneas para tenerlas cerca, o recuperarlas si es que las olvido: Como dice Maurice Merleau-Ponty en Humanismo y Terror: “La historia tiene una especie de maleficio: solicita a los hombres, los tienta, ellos creen marchar en el sentido que ella marcha, y de pronto se les oculta, el acontecimiento cambia, demuestra con hechos que era posible otra cosa.”  Siempre es posible otra cosa. Como el cronista Alberto Salcedo Ramos , también me gusta caminar. Ca...

Eso de salir al mundo y ver qué pasa [o hacia una filosofía del periodismo]

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© G. Serrano. “En los tiempos que corren se elaboran muchas teorías acerca de la crisis del periodismo. Se mencionan, como posibles responsables, la rapidez desmedida, la irrupción demagógica de eso que se llama periodismo ciudadano, el desconcierto en torno a lo digital, etcétera. Yo me atrevo a pensar que convendría, también, que los periodistas nos preguntáramos si parte de esa crisis no tendrá que ver, por ejemplo, con cosas como esta: con que muchos de nosotros, parece, hemos terminado por suponer que no hace falta salir al mundo a ver qué pasa, y que ya ni siquiera creemos que sea necesario levantar un teléfono y escuchar, al otro lado, una voz humana que duda, titubea, se incomoda, se emociona, se acongoja, se enfurece o miente”. Leila Guerriero Eso de salir al mundo y ver qué pasa El periodismo se construye con diversos materiales, con herramientas de distinta índole que en ocasiones parece —solo parece— nada tienen que ver con el oficio. A mí, por ejemplo, me gu...